Son muchas las parejas que pasan por nuestro estudio. 

Y  ¿Qué ocurre cuando la pareja se decide por otro fotógrafo?

La respuesta es clara: Es una cuestión de confianza. Algunas parejas consideran que su primo, su amigo o su vecino, que tiene “buena cámara”,  pueden llegar a sacar el resultado que la pareja espera. Es ahí cuando nosotros animamos a que no duden en darles esa responsabilidad.  Quizás, cuando vean el resultado, entiendan por qué existen profesionales en cada sector.

La confianza se adquiere de manera bilateral, es decir, que ambas partes deben estar conforme. Para crear esa confianza, la ley obliga a firmar un contrato con unos determinados requisitos. Pero, qué pasa cuando es el fotógrafo el que rehusa  firmar el contrato con determinadas parejas?  Lo hemos comentado antes: es una cuestión de confianza.

¿Se puede desconfiar de una pareja que firma y paga? La ley dice que no.  Pero en este punto, ya no estamos hablando de confianza. La pareja elige a su equipo de fotógrafos con el corazón. Porque sabe que harán lo que van buscando. Y si las fotos, el estilo y el precio cuadra con esa idea, la pareja no dudará en decidir entre un fotógrafo u otro.  

Nos vamos a poner en el caso contrario: Una pareja llega al estudio con una serie de exigencias incontroladas y pretende que el profesional les convenza que su trabajo es el mejor, e intenta que baje sus precios para poder firmar el contrato. Se acaba de romper la confianza.  El fotógrafo sabe de sobra que la pareja lleva varios presupuestos en el bolsillo. Y sabe que la pareja  sigue buscando porque no ha encontrado quien haga latir el corazón de su confianza. 

Muchas veces hemos tenido que tomar la difícil decisión de no firmar el contrato con una pareja. Pensad que  si la pareja tiene la libertad de contratar a quien haga realidad su sueño de convertirlos en protagonistas por un día, el fotógrafo goza también de la libertad de saber a qué protagonistas fotografiar ese día.  Es una cuestión de confianza y debe ser  bilateral. Por eso nos tomamos tantas molestias en conocer bien a nuestras parejas, para que no haya lugar a dudas y, cuando se estén dando el “Sí quiero”, lo hagan sabiendo que han elegido lo mejor para ese día. Al mejor profesional para ellos. A quien dan su plena confianza.

Esperamos que estos consejos os ayuden a tomar buenas decisiones y esperamos, por vuestra parte, esa confianza.

Y recordad: Si el amor no es locura, no es amor….